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Amanece ya la noche en el puerto,
nueva ola de atávicas sensaciones
en apogeo por el cuerpo yerto.

Fantasmagóricas alucinaciones
emergen en sombría luz de faro,
pensamientos prontos como el disparo.

Sonetos jarochos que se fueron con la bruja.

I

 

Sueñas que me atrae tu canto

como el mar hipnotiza al río.

Que desciende perverso y frío

sobre mí como oscuro manto.

 

Más torpes lápidas no aguanto

fatigado de este amorío,

descanso final tan  tardío

como aquel solitario llanto.

 

Piensas tenerme por locura,

que en la niebla vago perdido,

solitaria, endeble figura.

 

Soy el templo jamás construido,

culto a la voluntad impura,

negro néctar en ti vertido.

 

 

 

 

 

II

 

Piensas que me pierdo en tu melodía,

que vivo a través de tus desvaríos

aunque fútiles, absurdos y fríos,

deseos oscuros que la noche huía.

 

Cansado, día y noche fumaría

en espera del mañana sombrío;

hundidos yacemos en el hastío

desde que la gran negrura llovía.

 

A los espantos aquí o en la luna

que no creen en la bella sorpresa,

pero sí en su malnutrida fortuna.

 

A esos llantos una alegre promesa,

por dulce o feroz que sea la hambruna,

no los deja atrás esta alma siamesa.

Palabras sanguinolentas

Ella es una voz infinita,
no es luz en la sombra ni fuego que consuela.
Más bien pesadilla recurrente que tortura y consume,
aún así, el amor que muchos anhelan.

Hace tanto que se fueron los cielos azules,
el aire fresco de la tarde y las risas de las muchachas;
hoy solo quedan nubes negras y sus palabras sanguinolentas.

Ella es voz infinita
belleza maldita
pena y lujuria
locura dormida.

Voy por el camino de las consciencias perdidas,
pisando cráneos, pensando en frases muertas,
todo para volver a escuchar cuánto me desprecias.

El llamado

Escucha la lluvia en el silencio de la noche,
atiende el susurro del que soñando espera,
las recompensas serán mayores a tus ambiciones.

Las pesadillas abandonarán tu mente
cuando llegue el Sol de una nueva era,
solo tenemos que romper los grilletes.

El mar calmo será la más temible fiera
abandonando su prisión en la ciudad de piedra.
Atiende el llamado.

Atiende el llamado, del que soñando espera.

Ubi sunt.

¿Dónde estás Meteoro?

¿Dónde estás Volcán?

Dónde estás Sanguinario.

Yo estoy vacío.

¿Sueñan las muñecas inflables con dildos eléctricos?

¿Sueñan las muñecas inflables con dildos eléctricos?

Algunos sueños son extraños, porque en ellos comprendes que en verdad no necesitas que tu ropa lleve en la etiqueta el nombre de alguien.

Ni dinero ni bancos, ni siquiera a otra gente.

3 clases de escritores según Vladimir Nabokov

“La literatura es invención, la ficción es ficción.” Vladimir Nabokov

Para el autor de Lolita, la literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo y gritando “el lobo, el lobo”, con un enorme y feroz lobo mordiéndole los talones; la literatura nació el  día que el muchacho llegó gritando “el lobo, el lobo”, sin que nada le persiguiera en realidad.

Que al final, el joven terminara devorado por un lobo debido a que nadie creyera más él, para el autor ruso es mero accidente, dado que entre el lobo del bosque y el del cuento del chico existe un incandescente término medio, y éste prisma,  de acuerdo a Vladimir Nabokov es el arte de la literatura.

Él también estaba convencido de que una obra de arte es la creación de un mundo nuevo, es decir, sin importar que la historia se desarrolle en la Inglaterra Victoriana, la Europa Medieval o durante la Revolución en México, esos serán nuevos mundos, reinventados por el autor en su obra.

Asegura también que todo gran autor es un gran embaucador, al igual que la tramposa naturaleza, que cuenta con todo tipo de sistemas de engaño, como el camuflaje de los animales, por ejemplo. El autor literario solo sigue el ejemplo de la naturaleza.

Por tanto, para Nabokov existen tres formas de abordar a un escritor al analizar un texto, de igual forma, son tres los papeles que un autor puede asumir para contarnos su historia; por tanto,  de los autores como de nuestra forma de aproximarnos a ellos, dependerá si en nuestras manos tendremos acceso a una obra intrascendente o a una genuina obra de arte.

Número 1: El Narrador.

De él, según Nabokov obtenemos simple y llano entretenimiento, empatía con los personajes, conocemos a través de sus palabras lugares remotos o extraños, incluso de otro tiempo. Pero nada más.

Número 2: El Maestro.

Este escritor es propagandista, moralista, profeta… Ofrece o se acude a él por formación moral, conocimientos o solo por simples datos.

Número 3: El Encantador.

Nabokov decía que las grandes novelas son grandes cuentos de hadas. Para él, el mundo es la materia prima del arte.

Un autor original siempre inventa un mundo original, es decir, el encantador, moldea mundos y hace girar planetas.

Al ofrecernos estas 3 clasificaciones, Vladimir Nabokov nos dice que somos los lectores quienes debemos conectar con la magia y el genio de los grandes escritores; estudiar su estilo, las imágenes y esquemas de sus obras.

Dado que un escritor sin talento no desarrolla un estilo literario o de algún valor, en el mejor de los casos, conseguiría un mecanismo artificioso, carente de toda chispa divina.

Este último párrafo me hace pensar en el infinito número de obras que la era digital nos ofrece, de los autoproclamados autores, con una gran cantidad de títulos en oferta. Sin olvidar a los artífices de las grandes sagas de moda; cuyas obras parecen apegarse más a esquemas o diagramas, que al estilo y magia de la habla el autor de Pálido fuego.

En conclusión, Vladimir Nabokov  estaba convencido de que no se puede enseñar a nadie a escribir a menos que posea ya, talento literario.

¿Ustedes qué opinan?

 

Fuente: Vladimir Nabokov: Curso de literatura europea. RBA Libros, 2010.

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