Palabras sanguinolentas

Ella es una voz infinita,
no es luz en la sombra ni fuego que consuela.
Más bien pesadilla recurrente que tortura y consume,
aún así, el amor que muchos anhelan.

Hace tanto que se fueron los cielos azules,
el aire fresco de la tarde y las risas de las muchachas;
hoy solo quedan nubes negras y sus palabras sanguinolentas.

Ella es voz infinita
belleza maldita
pena y lujuria
locura dormida.

Voy por el camino de las consciencias perdidas,
pisando cráneos, pensando en frases muertas,
todo para volver a escuchar cuánto me desprecias.

¿Sueñan las muñecas inflables con dildos eléctricos?

¿Sueñan las muñecas inflables con dildos eléctricos?

Algunos sueños son extraños, porque en ellos comprendes que en verdad no necesitas que tu ropa lleve en la etiqueta el nombre de alguien.

Ni dinero ni bancos, ni siquiera a otra gente.

Colisión

Todo transcurre con apuro; en la calle la gente y los autos llevan prisa, en el cielo las nubes, y el Sol por salir de escena.

En lo alto de los árboles y edificios los pájaros saltan frenéticos de una rama a otra, de un árbol a otro, de una cornisa a la siguiente, ofrendando a la tarde el caos de sus estridentes graznidos.

Yo por el contrario tengo un ritmo diferente.

Un par de autobuses han colisionado, juntos, los carros de las líneas 1, 05 y yo, rompemos la agitada armonía del lugar. Me tomo mi tiempo para mirarlos, uno verde el otro amarillo, el 1 y el 5 desproporcionados y en colores brillantes.

Continúo, no tengo un destino en mente, mientras camino por la avenida a cada esquina leo su nombre, 1° de Mayo, también en casi todos los negocios en ella: abarrotes, ultramarinos, ferreterías, el supermercado… todo aquí tiene por nombre 1° de Mayo. Más de una persona me ha detenido para preguntar si está cerca de la Avenida Primero de Mayo.

Avanzo ahora pensando en el significado de ésta fecha para quien sea que me esté soñando caminar por este lugar.

 

Collision

Everything happens in a hurry; people on the street and the cars run fast, as well the clouds in the sky and as the Sun to leave the scene.

At the top of the trees and buildings frantic birds jumping from one branch to another, from one tree to another, from one ledge to the next, offering their shrill cries to the afternoon’s chaos.

I on the other hand have a different rhythm.

A couple of buses lie in the street, they collided, the lines 1, 05 and I, together we break the hectic harmony of the place. I take my time to look at them, one of them green, the other yellow, numbers 1 and 5 were writen in a disproportionate way and in bright colors.

Carry on, I do not have a destination in mind, as I walk the avenue it’s name pops up in every corner , May the First. Also in almost every business in it: grocery, hardware stores, supermarket … everything here are named May the First. More than trhee have asked if they are near the May the First Avenue.

Now I walk thinking about the significance of this date for whoever is dreaming of me walking this place.

Del otro lado de la oscuridad

un perro andaluz

Imagen google

Del otro lado de la oscuridad un pasillo, después, habitaciones incrustadas en la montaña, lujosas cavernas del troglodita moderno.

No puede ésta ser la misma casa, pero no quiero regresar por donde vine. De la nada, una estampida de gente y vehículos aparecen, huyen de un enorme dinosaurio, sólo soy un espectador, miro a todos lados; a todo y a todos.

“Corte” grita el director y todos toman una actitud relajada, incluso el dinosaurio que come y bebe.

Luis Buñuel a unos metros de mi habla a su equipo, no puedo escuchar nada. Aguardo, pero no voltea, qué ganas de ver el rostro del cineasta o al menos oírle.

Salto la valla y me acerco, entonces él gira precisamente por el lado contrario sin dejar de hablar a su gente dando indicaciones. ¡Quiero verle de frente!

Voy tras él pero todos se aglutinan en torno al Maestro, lo levantan en hombros y se lo llevan vitoreándole.

¡Con un carajo!

Pero no todo es derrota, el tumulto me ha dejado la pistola Browning de Luis Buñuel, apresuro el paso, la puerta no está lejos.

Afuera el Sol es hermoso y el mar relajante, esta playa me parece tan familiar.

Exterminador

CalaveraTodo se fue al carajo más rápido de lo que pude imaginar, a la mierda se fueron las opciones de contingencia. Todos se esfumaron, algunos fueron más rápidos que las balas azules. Llegué hasta el auto en confusión, y esperé tanto como pude.

En silencio, sin llamar la atención, estacioné frente al punto de reunión, lo he observado un par de horas, todo parece limpio; una luz titilante en el cuarto superior es la señal, aunque no es la habitación acordada.

Aun pienso que todo podría ser una trampa mientras giro la llave, la sala de estar en penumbra, de un rincón aparece Mara con el índice en los labios e inclina su cabeza la esquina contraria, pegados al muro, me susurra que solo algunos lograron llegar; otros ya son problema del forense.

“Pero no te alegres, todos moriremos, Él está aquí”. Entonces veo la tenue luz en su mirada; tal vez sus ojos casi tan opacos como la habitación sean mi último refugio. No tengo miedo, tampoco tú deberías tenerlo, le digo. Pero pienso que ahora hacen falta más que palabras para transmitir algo, lo que sea.

Penetro las sombras y entre los muebles y demás rincones apenas reconozco a malhechores mediocres, temblando; apretujándose contra sillones, macetas y paredes.

Mientras camino, más oscura es la casa y más claras son las cosas; o para ser más exacto, entro al sombrío déjà vu de mí, nuestra muerte. En cualquier momento entre la mirada lastimera de Perro y la lámpara que antecede las escaleras aparecerá Él, con toda la furia del que extermina por convicción.

Por fin sabré que hay del otro lado de la oscuridad.

Avanzo, la negrura me abraza.

Desvanecerse es…

Despierta

Despertar es de forma ineludible una ambivalencia, un renacer y morir diario por el que atravesamos. Una condena infernal y etérea; sin embargo, terrenal.

¿Cuándo estás en verdad despierto y cuándo eres el fantasma en la pesadilla de alguien?

Me lo dices al amanecer.

Águila Negra

En la novena batalla de la campaña el enemigo se muestra feroz, el encono, su motivación primordial.

El destino del universo se decide bajo la húmeda espesura de la jungla. Rapidez, fortaleza, destreza en las armas y sangre en la tierra; los Dioses sonríen complacidos.

De entre todos ellos uno destaca, quince son sus prisioneros, la enésima vez que entregará una ofrenda tan alta; sin embargo, el Guerrero Águila muere a traición.

Ígnea obsidiana, rabiosa penetra su espalda, escinde todo cuanto toca hasta detenerse justo debajo del corazón, que late al frenético ritmo de la batalla. Un Técpatl1 siempre está dispuesto a saciar su sed de sangre, no importa la fuente.

El guerrero saborea la seguridad de verse pronto reflejado en las llamas de los centelleantes ojos de Huitzilopochtli2, para convertirse en el compañero de su eterno recorrido por el cielo.

La vida lo desborda serpenteando su cuerpo hasta anegar la tierra e filtrarse al inframundo; los sonidos le abandonan, el mundo se desvanece.

Pero ninguna luz deslumbra sus ojos entonces, lo que está ante él no es Omeyocán3.

Por el contrario, una bruma sombría circula pesada, humedeciendo su rostro como vaho viscoso. Un zumbido estentóreo llega desde lo recóndito, como si mil bestias rugieran listas para embestir.

Da un par de pasos, torpes. Su mirada es difusa, aunque tal vez sea delirio, piensa.

Tres siluetas oscuras emergen de la calina, que se ha condensado en una tercia de Xoloitzcuintles4, de un gris lóbrego y una cara de aire pétreo, como si fueran los guardianes esculpidos de algún templo oscuro; gruñen y babean mientras avanzan.

Entonces una luz entre toda esa negrura, el Guerrero Águila entiende que se encuentra en el Itzcuintlán, el lugar de los perros, primero de los inframundos; por tanto, ese rugido en lo insondable, no era otro que Apanohuáyan, el río ancho, mostrándose incomodo con su presencia.

Para tener alguna oportunidad de cambiar su destino debe recorrer un largo camino hacía la morada de Mictlantecuhtli5 y convencerlo de ayudarle.

Los músculos se inflaman con sangre y el ímpetu llena sus ojos, con furia se arroja contra los perros.


1.-Técpatl: Daga con hoja de doble filo, hecha de obsidiana, de hasta 22 centímetros de largo, con mango trabajado en madera o piedra. Su uso ceremonial fue como cuchillo para sacrificios humanos. También era el arma de los Guerreros Jaguar.

2.- Huitzilopochtli: Dios del Sol.

3.- Omeyocán: La casa del Sol, el estrato más elevado cosmogonía Azteca.

4.- Xoloitzcuintle: Raza de perros endémica de México.

5.- Mictlantecuhtli: Señor del Mictlán, señor del lugar de los muertos.

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